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jueves, 15 de noviembre de 2012

LA VENGANZA DE LOVELOCK :TIERRA EN PELIGRO DE DESTRUCCION

24 Agosto, 2007 - Inforumpatagonia.net) Como los gnomos, vive en mitad del campo, en el suroeste de Inglaterra, en una granja de catorce hectáreas. En el exterior, el mundo bucólico; en el interior, un incesante trabajo: dos salas de computadores, papeles, libros y cachivaches. Ayudado por Sandy, su segunda mujer, una treintena de años más joven, Lovelock prosigue con su actividad científica. Hace cuarenta años ideó la teoría de Gaia, según la cual nuestro planeta sería un todo capaz de autorregularse. Nunca dijo que Gaia, la Tierra, fuera un ser pensante, ni que tuviera conciencia ni propósito, pero sus ideas fueron perseguidas y ridiculizadas ferozmente por los científicos durante mucho tiempo. Sólo a partir de los años ’90 empezaron a ser aceptadas.

Este viejo científico inglés adora construir sus instrumentos con sus propias manos y es un prolífico inventor. Hace también cuarenta años creó el detector de captura de electrones (ECD), una máquina pequeña y barata que revolucionó el mundo. El ECD es tan sensible que, si derramamos una botella de perfume en Japón sobre una manta, a las dos semanas el detector podría percibir sus partículas en el aire de Londres. Con ese invento sencillo y milagroso, los ecologistas descubrieron residuos de pesticidas en todo el planeta. Y fue el propio Lovelock quien, usando su máquina, advirtió en mediciones sobre el océano la existencia de los CFC, los famosos clorofluorocarbonatos que están alterando de manera radical el equilibrio atmosférico. Todo esto dio lugar al Protocolo de Montreal y lo que vino después en política medioambiental. Lovelock fue el padre de la ecología moderna, pero no se lleva demasiado bien con los verdes: considera que la mayoría "no sólo desconocen la ciencia, sino que además la odian".
Este abuelo vitalista y alegre regresa convertido en un mensajero de la oscuridad. Su último libro, The Revenge of Gaia (La venganza de Gaia), recién publicado en el Reino Unido, viene a decirnos que estamos inevitablemente abocados a una catástrofe natural casi inmediata. Resulta difícil creer que el mundo tal y como lo conocemos se acabe en pocos años. Pero también nos resulta difícil creer en nuestra propia muerte.
–Su último libro es un verdadero bombazo que presenta un futuro muy negro para la humanidad.
–Me temo que sí, es una historia muy triste, aunque no totalmente desesperada. Va a ser un golpe muy grande para los humanos, pero habrá sobrevivientes y tendremos la oportunidad de empezar de nuevo. Porque en esta ocasión la hicimos pésimo. En cierto modo me siento mal por ser el portador de noticias tan terribles, pero por otro lado miras alrededor y ves que las cosas empeoran y empeoran por momento en el mundo, y alguien tiene que intentar detener ese desastre.
–Usted dice que para 2050 se habrán derretido los polos y que Londres, entre muchos otros lugares de la Tierra, estará bajo las aguas.
–En efecto, los polos se habrán derretido totalmente y puede que antes de esa fecha. En cuanto a las inundaciones, no estoy seguro de si ocurrirán tan pronto. Lo que provocará las inundaciones masivas será el deshielo de los glaciares, y puede que eso tarde un poco más.
–Pero en cualquier caso sería lo suficientemente pronto, antes de que se acabe este siglo.
–Oh, sí, eso desde luego. Definitivamente, antes de que se acabe este siglo, Londres estará inundado. Y todas las zonas costeras. Imagínese Bangladesh, por ejemplo; el país entero desaparecerá bajo las aguas. Y sus 140 millones de habitantes intentarán desplazarse a otros países, donde no serán bien recibidos. En todo el mundo habrá muchas guerras y sangre.
–Mire, lo que más me inquieta de sus predicciones es que usted nunca ha sido un hombre apocalíptico.
–Nunca, nada. Siempre he sido justamente todo lo contrario.

–Que usted salga ahora con un libro tan pesimista debe de haber supuesto un choque en la comunidad científic

–Bueno, tengo bastantes amigos en el campo de la ciencia, y especialmente dentro de los científicos del clima, que manejan los mismos datos que estoy manejando yo. Lo que pasa es que, al estar empleados, no pueden hablar claramente de estas teorías, porque perderían sus trabajos. Pero hablan conmigo y dicen que en cierto sentido soy su portavoz. Están muy preocupados. Y su actitud respecto del libro que acabo de publicar es que, en todo caso, se queda corto. La situación es verdaderamente muy mala.
–Tan mala que dice que hay que recurrir a la energía nuclear, porque no hay tiempo para descubrir otra alternativa lo suficientemente eficiente.

–Así es. No es que yo esté en contra de otras energías alternativas, sobre todo en algunas zonas como los países desérticos, donde resulta de lo más razonable usar la eólica para desalinizar el agua. Pero en países muy urbanos y densamente habitados, como Inglaterra o Alemania, es absurdo intentar sacar la energía de los molinos de viento.


–Su apoyo a la energía nuclear lo puso otra vez en el ojo del huracán. Seguir siendo así de polémico con 86 años tiene su mérito y su gracia.
–Bueno, supongo que sí, en tanto y en cuanto consigas evitar los misiles que te disparan desde todas partes.


–Además de científico es inventor y ha creado unas sesenta patentes.


–Pero no poseo ninguna de ellas. La gente no suele saber que, si quieres patentar algo, todo el proceso legal hasta llegar a la patente te cuesta 100.000 libras y a ver cuánta gente tiene ese dinero. Porque además sólo un invento de cada cinco termina siendo rentable. Por otra parte, no soy un hombre de negocios y nunca quise serlo, así es que lo que hice fue buscar alguna empresa buena, amable y honrada, como Hewlett-Packard, por ejemplo. Y entonces llegas a un acuerdo muy simple, según el cual les cedes tus inventos dentro de un campo determinado y a cambio ellos te pagan un dinero. Hewlett-Packard me ha pagado 32.000 dólares al año, y me basta.


–Pero podría haberse hecho multimillonario, sobre todo con el ECD. Y, de hecho, usted patentó ese invento. Pero luego se lo robaron.
–Lo que sucedió es que yo fui a Yale a trabajar durante unos meses en el departamento de medicina. Ya llevaba el ECD en la cabeza desde mucho antes, pero lo construí allí. Los de Yale dijeron: "Bueno, vamos a patentarlo; un tercio para Yale, otro para una agencia de patentes y otro tercio para ti". "Bueno –dije–, acepto." No soy ambicioso y no me importaba compartir la patente. Pero en cuanto registramos el ECD recibí una carta muy ruda del gobierno americano diciendo que ellos se quedaban con la patente. Me quedé atónito, pero entonces recibí una carta mucho más amable del decano de Medicina de Yale, en la que me pedía por favor que renunciara a mis derechos, porque estaban amenazando con cortarle la mitad del presupuesto al departamento. Así es que renuncié. Podría haber acudido a abogados y demás, pero todo eso cuesta dinero y yo no sabía si iba a poder recuperarlo. A decir verdad, por entonces yo no pensaba que el ECD fuera a ser una patente muy valiosa.


–Y luego se convirtió en uno de los inventos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX.
–Sí, pero no me gustaría que diera la imagen de que me siento frustrado o amargado por eso, por haber perdido la patente. No es algo que me haya preocupado. Mire, esto es el ECD (es un objeto del tamaño de un paquete de cigarrillos, unos cuantos hierros viejos clavados a una base de madera).
–¿Y esto tan pequeño cambió el mundo?

–Bueno, no tiene por qué ser grande. Y lo que me encanta es que lo fabriqué yo mismo. Fue muy divertido.


–Sí, y para conseguir la fuente radiactiva que necesitaba raspó la pintura fluorescente del cuadro de mandos de un viejo avión militar.

–Cierto. Hoy no podría hacer eso, porque las nuevas regulaciones verdes respecto del manejo de la radiactividad me lo impedirían. Es increíble, pero si los verdes hubieran sido verdaderamente poderosos en los años ’50, nunca hubiera podido inventar este aparato.
–Luego colaboró con la NASA. Entre otras cosas, inventó un instrumento que luego formó parte de la Viking y ahí apareció Gaia, de golpe, como un relámpago, en 1965.


–Sí, conocí a unos biólogos y un día me dijeron: "¿Por qué no viene a una conferencia que tenemos sobre la detección de vida en Marte?". Me pareció estupendo. Y resulta que los biólogos estaban desarrollando equipos de detección para la superficie de Marte como si fueran a buscar vida en el desierto de Nevada. Y yo no hacía más que decirles: "¿Pero cómo pueden pensar que la vida en Marte, si es que hay vida, va a crecer en un medio así? La vida allí puede ser completamente distinta". Entonces me dijeron: "¿Qué harías?". "Bueno, yo intentaría buscar una reducción de la entropía." Esto les hizo tragar saliva, porque dentro de la fraternidad biológica nadie parece tener una idea clara de lo que es la entropía. Eso me forzó a desarrollar un análisis atmosférico que marcara qué condiciones pueden llevar a la vida, y de ahí surgió Gaia

–Lo que dijo es que el equilibrio químico de la atmósfera posee un índice muy alto de entropía, de desorden. Y que cuando se encuentra una atmósfera con una entropía baja, en la que hay demasiado metano, o demasiado oxígeno, o cualquier otro ordenamiento químico anómalo, eso indica la presencia de vida. Porque es la vida la que altera el equilibrio químico y lo ordena. Esa idea de la vida como generadora de orden es muy bella.
–Gracias. Verá, el jefe de allí se enojó por llevarle la contra y me dijo: "Hoy es miércoles. Ven el viernes a mi despacho con un sistema práctico de detección de vida a través de la atmósfera o atente a las consecuencias". Sonaba a una amenaza de despido, y la verdad es que cuando te someten a esa presión es increíble lo de prisa que se piensa e inventa.
–Y del miércoles al viernes nació Gaia.
–Lo que pensé es que esos gases de la atmósfera reaccionan los unos con los otros muy rápidamente. Sin embargo, la atmósfera de la Tierra había permanecido estable durante mucho tiempo. Y me dije: "¿Qué es lo que hace que se mantenga esta estabilidad?". Y lo único que podía mantener ese equilibrio era la vida. A los científicos del clima les gustó el nombre y la idea desde el principio. El problema siempre fue con los biólogos. De alguna manera, los biólogos creen que la vida es su propiedad. Los biólogos eran tan ruidosamente anti-Gaia que ni siquiera conseguías publicar un artículo en una revista científica si llevaba la palabra Gaia por algún lado.

–Mientras le discutían, Gaia estaba inmerso en "la guerra del ozono", la polémica de los setenta entre los verdes y los químicos industriales.

–Ay, sí. Esa fue una batalla adyacente y también estuve en el sector equivocado. Se ve que es mi sino esto de estar en el sector erróneo.

–Se alineó con la industria. Pero dice en su autobiografía que se descubrió ahí, que no es que eligiera partido.

–Pues sí, es que simplemente las cosas sucedieron así. Con el ECD, la gente empezó a descubrir restos de pesticidas por todas partes del mundo y empezaron a ponerse locos con eso. Pero es que el ECD es un aparato tan ultrasensible que yo le aseguro que, si ahora cojo una muestra de su sangre o de la mía, podría sacar la huella de todos los pesticidas que se han usado en el planeta, porque están almacenados en nuestro cuerpo. Ahora bien, los niveles de estas sustancias son tan extraordinariamente pequeños que son totalmente inofensivos. Y lo que sucede es que los verdes no son nada sensatos y no saben distinguir entre la presencia de un pesticida y que esa sustancia alcance un nivel dañino. El médico medieval Paracelsus ya dijo que el veneno es la dosis y tiene razón, pero los verdes no podían entender eso. Y el caso es que cuando descubrí los CFC en el océano, me dije que los verdes van a decir que nos estamos envenenando, cuando en realidad se trataba de cantidades ínfimas. Y entonces en aquella guerra sostuve que el CFC no era dañino, y eso me colocó en el sector de los malos desde el principio.


–Luego se descubrió que el daño que hacían los CFC era de otro tipo.


–Claro, era en la estratosfera y a la capa de ozono, pero no en el aire y como riesgo biológico para la gente. En fin, fue una batalla muy áspera y amarga. Además de inútil. El verdadero problema es que la gente no se ha hecho cargo de la situación medioambiental, y entonces Gaia está haciéndose cargo de ella, por así decirlo. El deterioro fue demasiado lejos y ahora el sistema está moviéndose rápidamente hacia uno de esos momentos críticos. Vamos a vernos reducidos a quizá 500 millones de humanos, tan poco como eso, 500 millones de humanos viviendo allá arriba, en el Artico. Y tendremos que empezar de nuevo.
–Y si nos esforzamos en tomar medidas y abandonar todas esas prácticas que están alterando el ozono y provocando el cambio climático...


–No serviría de nada. Hace 100 o 50 años hubiera sido posible hacer algo, pero a estas alturas ya no hay manera de detener el proceso. Yo creo que dentro de la ciencia del clima todo el mundo sabe que ya es demasiado tarde. Es como ir dentro de un bote y estar demasiado cerca de una catarata. Por mucho que remes, no podrás evitar la caída. Y ahora lo mismo: no se pueden parar las fuerzas naturales que mueven el planeta. A veces pienso que estamos igual que en 1939, cuando todo el mundo sabía que iba a empezar una guerra mundial, pero nadie se daba por enterado.

–Si todo da igual, ¿qué importa usar energía nuclear o no?
–Sí importa, y mucho, porque lo fundamental  es conservar nuestra civilización, de la misma manera que la civilización romana se conservó en los monasterios durante la época oscura. Sin duda, vendrá una nueva época oscura, y los supervivientes necesitan una fuente de energía. Y, por ahora, la única fuente suficiente que puede proporcionar electricidad y alimentos y calor a los supervivientes en su retiro ártico es la energía nuclear, es lo único sensato.


Fuente: Inforumpatagonia.net (Rosa Montero/Página 12 Argentina, 14 Mayo, 2006)





viernes, 3 de febrero de 2012

LA ECOMETABOLÒMICA.

01/2012 - Ecometabolómica: un nuevo instrumento para la investigación ecológica Las técnicas analíticas metabolómicas están dirigidas a determinar el máximo número de metabolitos presentes en un organismo en un momento determinado. Estas técnicas que ya llevan tiempo desarrollándose en el marco de la biomedicina están empezando a ser usadas en el campo de la ecología. Investigadores de la Unidad de Ecología Global CREAF-CSIC-UAB han estudiado la bibliografía existente en este campo así como los avances técnicos más avanzados para dilucidar las contribuciones que la metabolómica ya ha hecho a la ecología y sobre todo para focalizar las futuras líneas de investigación en este campo, donde la aplicación de los estudios metabolómicos podría llevar a avances importantes.

Referencias

"Ecological metabolomics: overview of current developments and future challenges". Sardans J., Peñuelas J., Rivas-Ubach A. 2011. Chemoecology 21: 191-225.

"Ecological metabolomics". Peñuelas J., Sardans J. 2009a. Chemistry and Ecology 25: 305-309.

"Elementary factors". Peñuelas J., Sardans J. 2009b. Nature 460: 803-804.

 
La metabolómica comprende toda una serie de técnicas dirigidas a analizar el metabolome (el conjunto de los metabolitos que un organismo produce) en un momento determinado, tanto cualitativa como cuantitativa. Esto permite conocer la respuesta a nivel metabólico en cada circunstancia. Estas técnicas se han desarrollado sobre todo dentro del marco de los estudios biomédicos pero actualmente la posibilidad del uso de las más avanzadas versiones de estas técnicas en el ámbito de la ecología está ganando terreno. Concretamente, el uso de los modernos espectroscopios de resonancia magnética nuclear (HNMR) y de la cromatografía de gases o líquidos acoplada a espectrómetros de masas (GS-MS, LC-MS) con la ayuda de los avances en el campo de la bioinformática abren la puerta a nuevos avances en el conocimiento de las respuestas tanto a nivel de organismo como de ecosistema ante los cambios ambientales. Sin embargo, estos avances tanto a nivel analítico como de hardware y software informático multiplican las posibilidades de poder visualizar e interpretar rápidamente muchos compuestos a la vez (azúcares, aminoácidos, ácidos grasos, compuestos fenólicos y otros muchos metabolitos secundarios). Esto nos capacita no sólo para tener la fotografía del metabolismo de un organismo, población o ecosistema en un momento determinado, sino también para poder disponer de la información a diferentes tiempos en tener la película temporal de los cambios metabólicos.

La necesidad de dotar la ecología de tecnologías más modernas que nos acerquen a conocer la globalidad y complejidad de los cambios de los organismos y ecosistemas ante los cambios ambientales ha llevado a algunos grupos de científicos a desarrollar estudios pioneros utilizando técnicas metabolómicas para estudiar las respuestas de ciertos organismos a ciertos cambios ambientales. El desafío que tenemos delante es colosal: introducir técnicas metabolómicas en estudios ecológicos para mejorar la eficiencia y la profundidad de éstos en el objetivo de intentar dilucidar la naturaleza y la evolución de la estructura y funcionalidad de los ecosistemas ante los cambios ambientales, ya sea por gradientes en el espacio o a lo largo del tiempo, así como los mecanismos de retroalimentación que hay detrás de los cambios. Por otra parte, los estudios que ya han empezado a explorar este campo son todavía escasos y a menudo limitados a los efectos directos de algún factor abiótico o interacciones abióticas directas entre dos especies en condiciones controladas. Sin embargo, el número de trabajos ya es suficiente para poder analizarlos conjuntamente y evaluar qué puede extraer de ellos la ciencia ecológica así como para valorar su potencial en los estudios ecológicos más complejos (ecometabolómica).

Para avanzar en estos objetivos, investigadores de la Unidad de Ecología Global CREAF-CSIC-UAB han hecho una revisión de todos los estudios disponibles que ya han usado técnicas metabolómicas en el estudio de las respuestas de los organismos a cambios ambientales y también han revisado las posibilidades de la aplicación de las técnicas de análisis metabolómica más modernas en los campos más punteros de la investigación ecológica.

Los estudios existentes demuestran que las técnicas metabolómicas tienen una gran sensibilidad para detectar las respuestas de los organismos ante los cambios ambientales y las interacciones bióticas. El estudio muestra además como es posible diferenciar las respuestas a los cambios ambientales de los cambios que son consecuencia de la propia variabilidad de un individuo a lo largo del tiempo o de diferentes individuos en un momento determinado, que de hecho es lo que interesa a los ecólogos. Estos objetivos pueden ser alcanzados exitosamente por el continuo avance de las técnicas de in vivo HNMR, la imagen por HNMR, los nuevos espectroscopios de masas, el uso de isótopos y los avances en la bioinformática.


Muchas metas interesantes en el campo de la ecología se pueden ver impulsadas por el uso de la metabolómica aplicada a estudios que impliquen más de dos niveles tróficos o combinando los efectos de los cambios abióticos y bióticos a la vez en condiciones naturales. Combinando estos estudios ecometabolómicos con estudios de genómica, transcriptómica y proteómica podemos llegar a estudiar un paso más allá en muchos campos de la ecología como las respuestas a estreses, los mecanismos que llevan a diferentes estilos de vida de los organismos, la estequiometría ecológica, el ciclo de los nutrientes, los cambios de estructura de las comunidades o los impactos del cambio global tanto en el espacio a través de gradientes geográficos como en el tiempo. Pero la implementación a gran escala de la metabolómica para alcanzar estas ambiciosas finalidades aún presenta algunos escollos. Las diferentes técnicas analíticas presentan distinta capacidad y sensibilidad para determinar los diferentes tipos de metabolitos (polares - no polares, volátiles - no volátiles). Además aún faltan bases de datos de productos naturales, hecho especialmente limitante en el estudio de las plantas que presentan un gran número de metabolitos secundarios.

Afortunadamente todas estas dificultades se están solucionando a gran velocidad. La falta de bases de datos es cada vez menor debido al continuo aumento en la oferta de programas informáticos con más aplicaciones y mejores bases de datos. Las posibilidades y facilidades de uso conjunto de técnicas basadas en HNMR y otras basadas en cromatografía de masas permiten disfrutar a la vez de la alta sensibilidad de los espectrógrafos de masas para el análisis cuantitativo y del gran poder del HNMR para la elucidación de las estructuras moleculares y por tanto para el análisis cualitativo. En este contexto la aparición de equipos comerciales que permiten trabajar on line con HNMR y HPLC-MS a la vez (HPLC-DAD-MS-SPE-NMR) mejora la ventaja que supone trabajar a la vez con las dos técnicas haciendo que se puedan detectar los metabolitos al mismo tiempo por HNMR y por MS a medida que salen separados del cromatógrafo.

Si la metabolómica va resolviendo los problemas y alcanzando los objetivos comentados, asistiremos a nuevos desarrollos y aplicaciones que permitirán avanzar en muchos campos de la ecología. Así, por ejemplo, la caracterización en el espacio y en el tiempo de las respuestas de individuos, comunidades y ecosistemas a las perturbaciones, como las derivadas del cambio global, así como la mejor comprensión de los aspectos evolutivos de las comunidades de plantas y animales, podrán suponer para la ecometabolómica un excelente marco de aplicación. A su vez, la ecología puede representar una gran oportunidad para avanzar en el conocimiento de la función metabólica en ayudar a entender las bases ecológicas y aún evolutivas que hay detrás de muchas interacciones entre metabolitos.


Josep Peñuelas, Jordi Sardans, Albert Rivas-Ubach

Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF)

Unitat d’Ecologia Global CREAF-UAB-CSIC

j.sardans@creaf.uab.es

http://www.uab.es/servlet/Satellite?pagename=UABDivulga/Page/TemplatePageDetallArticleInvestigar&cid=1096481466568¶m1=1326351600872




martes, 31 de enero de 2012

LA HIPÓTESIS GAIA DE JAMES LOVELOCK: LA TIERRA COMO UN ORGANISMO VIVO

LA HIPÓTESIS GAIA DE JAMES LOVELOCK


Segùn Lovelock, las pruebas demostraban que toda la biosfera del planeta tierra (o lo que es lo mismo, hasta el ultimo ser viviente que habita en nuestro planeta, desde las bacterias a los elefantes, las ballenas, las secoyas y tú y yo) podía ser considerada como un único organismo a escala planetaria en el que todas sus partes estaban casi tan relacionadas y eran tan independientes como las células de nuestro cuerpo. Lovelock creía que ese super-ser-colectivo merecía un nombre propio. Carente de inspiración, pidió ayuda a su vecino, William Golding (autor de El Señor de las Moscas), y a Golding se le ocurrió la respuesta perfecta. Así que lo llamaron Gaia.

JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ-BARROSO (UPEL-IPB)

INTRODUCCIÓN

Con el planteamiento de la concepción “Gaia”, primero Diosa en la mitología griega y después hipótesis científica de la posmodernidad, se abre el camino del conocimiento o bien de una nueva política de vida, dejando de lado de forma muy ácida el planteamiento antropológico, en favor de una posición biocentrista (aunque discutida en parte, en este brevísimo ensayo hermenéutico).
El planteamiento de la “Teoría Gaia” que tiene como autores a James Lovelock y Lynn Margulis, no es mas que un modelo de una ecología de la mente para la dinámica planetaria y celular que debe proyectarse –según los autores- a un estado elevado de conciencia, es decir, a la búsqueda de una nueva ecología, la “ecología de conciencia”.
EL FRACASO DE LOS METARRELATOS
Toda actividad humana genera una narrativa verbal o escrita y nada más fascinante que las narrativas científicas arraigadas y es un hecho el acto inconsciente del investigador que cree que esta siendo racional con los datos observados cuando en realidad el científico no puede menos que heredar las tradiciones adquiridas de las culturas precedentes.
Se toma así, la oportunidad para citar al propio Lovelock (1995) sobre el tema en cuestión:
“...Toda narrativa es una estructuración del tiempo y, por lo tanto, todas están inevitablemente relacionadas con sistemas inconscientes de ordenamiento. De la sociología del conocimiento creada por Feuerbach y Marx hemos aprendido cómo relacionar estas narrativas con la situación económica y política de una cultura particular. Yo aceptaría sus intuiciones pero insisto en que exploraremos más profundamente. La organización del conocimiento y la organización de la sociedad están relacionadas a niveles más profundos que los de la organización de la percepción y de la conciencia. Uno puede ser kantiano y considerar sean “puros conceptos del entendimiento”, o puede ser platónico y considerar que sean formas arquetípicas del mundo inteligible las que determinan los fenómenos del mundo sensible. Yo me inclino un poco más hacia el lado platónico y considero que estas narrativas están determinadas por ideas arquetípicas de orden. Pero también me han enseñado nuestros colegas budistas, presentes aquí esta noche, que estas ideas platónicas no se deberían materializar en un empíreo celestial, que está demasiado implicadas en una “organización sujeta a códigos”, que están vacías toda solidez absoluta.
Toda cosa se funde en “sunyata”, pero no todas a la misma temperatura. Un objeto se funde bastante rápidamente, pero un arquetipo se funde más despacio y a una temperatura mucho más alta. Por lo tanto como pueden observar, soy marxista platónico y budista, un verdadero hijo del último cuarto del siglo XX...”
Lo anteriormente mencionado no son más que formas particulares de narrativas científicas o imágenes, dejando de lado toda ilusión y hasta podríamos decir revelaciones, para concretizar en ideas inconscientes de orden. Así, las narrativas científicas pueden ser tomadas por factores de convivencias para ciertos grupos, sociales, políticos o religiosos. En efecto existen dualidades en la Historia de la Ciencia en donde la narrativa científica se mezcla con lo religioso y lo político, tal como lo fue, por ejemplo, en el siglo XIX el paleontólogo francés George Cuvier creador de la teoría de la catastrofismo, que fue aceptada socialmente entonces por su orientación religiosa dado que se encargaba de explicar la diversidad biológica terrestre con conceptos como la caída del Hombre y la cólera de Yahvé .
En contraposición a esta teoría nos encontramos con el uniformismo de los autores Hutton y Lyell, (también en el siglo XIX) que ayudó al sostenimiento del Darwinismo. Para Lyell la naturaleza se comportaba igual que un caballero inglés. No había ningún trastorno vulgar o repentino que alterase el orden natural del progreso a través de la ciencia y la razón. Ahora bien, bajo la hipótesis Gaia, la Tierra y todo lo que ella haya contenido o contiene ha sido parte de un cambio permanente desde principios de la evolución del espacio exterior.
Aunque esta teoría de por sí no es nueva, sí lo es el hecho de considerar a nuestro planeta como un organismo vivo. ¿Cómo se originó esta teoría? La inició el biólogo británico James Lovelock a fines de la década de los años 60, cuando se encontraba estudiando para la NASA el régimen de intercambio de gases de la Tierra; en particular le llamó la atención que para producir 4.000 megatoneladas de oxígeno (gas oxidante)se requerían al menos 1.000 megatoneladas de dióxido de carbono (gas reductor) que sólo podían ser producidas por los seres vivos presentes en el conjunto total de la biosfera terrestre, ya que un porcentaje inmenso de la atmósfera terrestre estaba compuesto por nitrógeno, argón y otros gases raros. A Lovelock le intrigó el cómo podría haber sido la atmósfera de la Tierra hace unos 5.000 millones de años, poco antes de la aparición de las primeras formas vivas (bacterias y otros micro-organismos vivos) sobre la misma. Descubrió y formuló entonces su revolucionaria teoría de que la biosfera de la Tierra más que un resultado de los procesos naturales de los diversos ciclos de los elementos (ciclo del carbono, ciclo del agua, etc.) era el proceso mismo de la vida sobre el planeta.
Apoyándose en trabajos anteriores de fines de los cincuenta de astrobiólogos como Carl Sagan y Heinz Müller en la Universidad de Chicago, sobre la evolución de las atmósferas en Venus, Marte y otros planetas y satélites naturales del sistema solar, Lovelock formula entonces la hipótesis de que la Tierra es un sistema vivo de difícil (aunque no imposible) destrucción, pues ella ha aguantado más de sesenta grandes impactos de asteroides, meteoros y cometas a lo largo de su historia natural.
Por ejemplo, Lovelock cita el gran impacto del Cretáceo (hace 65 millones de años) cuando debido al impacto de un gran asteroide desapareció el 70% de la vida sobre la Tierra (dinosaurios y otros grandes reptiles), pero la Tierra en sí misma no sufrió un daño significativo mayor pues tenía –y tiene- la capacidad de sobreponerse a varias extinciones masivas de diversas generaciones de organismos vivos, a través de la modificación continua de sus sistemas en la búsqueda de un equilibrio no entrópico o al menos, lo más no entrópico posible. ¿Cómo? Lovelock contesta que a través del reacomodamiento de los gases de su atmósfera después de catástrofes semejantes y obligando a los seres sobrevivientes a participar en la nueva composición atmosférica.
CONCLUSIÓN
James Lovelock sostiene que la composición actual de la atmósfera, es decir, 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno y 1% de gases como el CO, el CO2, argón, etc, etc. garantizan el equilibrio homeostático del sistema, pero que si hubiera un cambio significativo de la temperatura terrestre hacia arriba o bien hacia abajo, esta composición de gases pudiera muy bien variar, ocasionando por ejemplo un aumento del oxígeno atmosférico hasta un 23% o un 24%, lo cual se traduciría en grandes incendios de vegetación en toda la superficie terrestre, debido al carácter oxidante de dicho elemento.
Ello lleva entonces, a la conclusión de que si queremos sobrevivir como actual especie dominante del planeta debemos tomar en cuenta que la Tierra es un sistema vivo, muy antiguo y bien organizado, y que si la seguimos provocando como hasta ahora hemos hecho a través de la contaminación, las explosiones nucleares, la emisión de gases destructores de la capa de ozono, etc., simplemente buscará su nuevo equilibrio ¡¡deshaciéndose de tan molestosos inquilinos!! (nosotros, los seres humanos) mediante algún cataclismo de naturaleza interna (marejadas, terremotos, vulcanismo, etc) o mediante uno que venga de afuera (mega-impactos asteroidales o cometarios) o bien por una combinación de ambos. Después de todo, ¿qué son para la Tierra los 2 o 3 millones de años que los humanos tenemos sobre ella, comparados con los 5.000 millones de años de su propia y continua evolución? Absolutamente nada

martes, 17 de enero de 2012

FRENAR EL CRECIMIENTO PARA LOGRAR LA SOSTENIBILIDAD.



jueves 8 de abril de 2010

Entrevista a Joan Surroca I Sens: Un objetor del crecimiento
• La crisis, ¿es una oportunidad? ¿Para quién?
Krinein es una palabra griega que significa a la vez crisis y oportunidad. Esta crisis no es nada trágico, depende. Puede ser un fastidio para los olvidados de este mundo, pero es una oportunidad para crecer en humanidad y para ello hay que decrecer económicamente.• O sea, que lo del “desarrollo sostenible”, un “oxímoron” que diría Arcadi?.No es posible la cuadratura del círculo, como muchos embaucadores nos quieren hacer creer. La crisis actual es una crisis coral: económica, ecológica, financiera, de valores, política, religiosa… Aquí hay tres novedades: por primera vez en la historia de la humanidad, el planeta no puede abastecer nuestras demandas; los logros científicos sin su correspondiente control ético pueden conducir a una catástrofe, y la carrera armamentística, con 27.000 cabezas nucleares almacenadas, tiene el potencial para hacer desaparecer la humanidad y la vida toda del planeta. Saber conducir estos tres grandes retos inéditos sin que medie una tragedia requiere, además de la siempre necesaria suerte, un cambio fenomenal.• ¿Existen alternativas solidarias a la crisis?La alternativa hay que saber buscarla entre todos. No hay lugar para iluminados o populistas (el gran peligro actual). Necesitamos debate, participación, transparencia, renovación política en los personajes y en sus formas. Si participamos, ganaremos la partida, pero hay un empeño enorme para dejarnos permanentemente drogados, atontados. No hay lucidez porque no hay reflexión. No se dispone de tiempo para dejar hablar al silencio. El debate, tan necesario, desaparece porque algunos confunden la democracia como algo que confiere a los elegidos una especie de superioridad automática. No escuchan mientras ocupan el cargo. Las próximas crisis aparecerán cada vez más a menudo y serán más difíciles de superar. Desde mi punto de vista no hay otra salida que un cambio profundo de los valores. Tolstoi lo dejó muy claro: “Todos queremos cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.• ¿Qué relación tiene el decrecimiento con la crisis sistémica actual?El planeta se halla en una situación muy delicada, en estado de emergencia, porque el sistema se basa en el consumismo enfermizo para poder subsistir. Si todos consumiéramos con la misma voracidad que los habitantes de Estados Unidos de América, necesitaríamos cinco planetas para abastecernos y colocar los deshechos. Hoy hablamos de ecocidio porque cada día desaparecen entre 50 y 200 especies animales y vegetales entre otras irresponsabilidades humanas. Pero también es un verdadero genocidio lo que la humanidad lleva a cabo. ¿De qué otra forma llamar al hecho de que cada día mueran 60.000 personas por no tener lo esencial para sobrevivir? Mantener este ritmo de consumo implica asegurarse nuevos puntos del planeta para extraer energía y materias primas. Y esto se hace provocando guerras y conflictos entre culturas.• Lo que le viene de perlas a los mismos culpables de generar esta situación, ¿verdad?Claro, los generadores de esta dinámica infernal, tienen así pretextos para cercenar libertades, imponer controles, sembrar miedo, cambiar los sistemas educativos y anular las voces críticas en sus medios de comunicación. Si ahora la demanda humana está superando la biocapacidad, es obvio que nos preguntemos: ¿Qué ocurrirá cuando los países emergentes como China, India o Brasil, quieran emular nuestras cotas de consumo? ¿Cómo pensar que nada va a ocurrir cuando a principios del siglo XIX la población mundial era de 1.000 millones de personas, ahora somos 6.800 millones y el año 2050 es posible que superemos los 10.000?• Define esa filosofía del decrecimiento en dos o tres puntos.Primero: disminuir la producción económica y así lograr una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Segundo: favorecer un mejor entendimiento entre los seres humanos. Tercero: un reparto de los frutos de la Tierra equitativo.• ¿Algo más a tener en cuenta?Sí, que el decrecimiento es un movimiento que no admite liderazgos, ideologías cerradas, ni banderas a seguir. Es más bien un marco que da acogida a todas las personas y grupos alternativos al actual sistema capitalista.• ¿Qué tiene que ver el decrecimiento con eso de la huella ecológica?La Huella Ecológica es un parámetro que sirve para medir objetivamente la demanda de la humanidad sobre la biosfera en términos del área de tierra y mar biológicamente productiva requerida para proporcionar los recursos que utilizamos y para absorber nuestros desechos. Puede hacer referencia a todo el planeta o bien limitarse a calcular un área concreta, sea un estado, una región o una ciudad. Gracias a ella podemos tratar con mucha más fiabilidad los temas de sostenibilidad. La Huella nos muestra, como una fotografía, la realidad y al ver los resultados tan preocupantes, han nacido grupos de apoyo a este movimiento no muy definido y plural que es el decrecimiento.• Pero el decrecimiento no plantea volver a la época de las cavernas, ni vivir peor, ¿cierto?Al contrario, una sociedad que apueste por la sencillez voluntaria se verá beneficiada automáticamente por un sin fin de satisfacciones. Disminuirán las preocupaciones y neurosis propias de la sociedad competitiva hasta el extremo, consumista sin fin y sin tiempo para gozar de las vivencias que dan sentido a la existencia. Olvidamos que el ser humano, además de unas necesidades básicas materiales, tiene que satisfacer necesidades inmateriales. Nos cuesta más comprender estas últimas porque son necesidades intangibles, abstractas. No tenemos medidores para saber cómo vamos de afecto, creatividad, reconocimiento, disfrute de la amistad, etc.• O sea que tenemos que replantearnos nuestro sistema de vida, porque ya no tenemos margen y la tierra parece que ya dice ¡Basta!Exacto. No hay margen, y cuanto más tardemos, más cargaremos sobre las espaldas de las futuras generaciones el esfuerzo que requiere reequilibrar nuestros excesos. Deberíamos tener más despierta la responsabilidad intergeneracional. Hay que tener respeto hacia los que nos precedieron y nos dejaron un mundo habitable y respeto hacia las generaciones que tienen derecho a un planeta bello y equilibrado. La velocidad de nuestro tren de vida es tan exagerada que, aunque se diera el caso de ponernos de acuerdo para llegar a unas formas de vida más humanas, el frenazo duraría muchos años antes de que lográramos superar la fase del endeudamiento ecológico.• Vamos, que de recuperarnos en este siglo, después del fracaso de la cumbre de Copenhague, nada.En el mejor de los casos, se hablaba de que hasta el año 2040 la Tierra no producirá nuevamente por encima de la demanda y, por tanto, no estará en condiciones de volver a generar un saldo positivo de su biocapacidad. Pero efectivamente hoy son unas probabilidades harto difíciles dada la poca capacidad para coger el toro por los cuernos, que hemos visto en las cumbres recientes.• ¿Cabe el decrecimiento dentro del capitalismo?El decrecimiento, no se entiende dentro del sistema capitalista porque éste se basa en crecer infinitamente y no puede parar. Es como quien va en bicicleta; puede mantener el equilibrio parado unos segundos, pero al final pondrá un pie en el suelo. Dejar de crecer económicamente quiere decir crecer en otros sentidos.• ¿Entonces habrá que trabajar menos, por ejemplo?Nuestra cultura se basa en el trabajo como realización. Pero el trabajo no es la vida. Es una obviedad que no tenemos tiempo para nada: la familia está pagando muy caro este modo de vida. No hay tiempo para la educación de los hijos, todo se traslada a la escuela y claro está que la escuela no puede suplir lo que es propio del ámbito familiar. Las generaciones de los mayores no tienen contacto con los pequeños y esto es simplemente un despilfarro que no nos lo podemos permitir. Los abuelos siempre han transferido a los pequeños una serie de valores que son muy útiles para su buen desarrollo. No hay tiempo para la creatividad ni para la celebración. Una sociedad que reduzca drásticamente la jornada laboral volverá a poner su metrónomo al compás humano. Mi esperanza es observar que cada vez hay más grupos, aún minoritarios, que prefieren una vida más sosegada aunque sea ganando algo menos y viven mucho mejor.• ¿Es suficiente con que revisemos individualmente nuestro consumo?Revisar nuestro consumo es un ejercicio de responsabilidad. Cada persona puede mejorar ciertos hábitos y debería hacerlo como si de ella dependiera la salvación del planeta. Pero, con ser imprescindible no es suficiente. Si no hay conciencia social puede aparecer el llamado efecto rebote, es decir, en mi casa pongo bombillas de bajo consumo, construyo una cisterna para recoger aguas pluviales, instalo placas solares en el tejado, cambio mi caldera por otra de biomasa, etc., con lo que produzco unos efectos ecológicos beneficiosos y, además, me ahorro dinero; pero si con ese dinero ahorrado como resultado de unas buenas prácticas, cojo un avión al Caribe, con el CO2 emitido, habré superado muchísimo todo el que con tanto esfuerzo había reducido durante el resto del año. Lo sensato es que en lugar de primar los ingresos se priorice el tiempo libre (siempre que se tengan las necesidades básicas cubiertas, claro está). Ganar algo menos que ponga coto al consumo para gozar de la vida en actividades que no tienen ningún coste y son las más gratificantes.• ¿ Entonces es primordial un cambio en la producción?.Claro que no es suficiente reducir el consumo porque, si no hay soluciones políticas, la ciudadanía se desmoraliza y difícilmente hará un esfuerzo ahorrativo en el consumo, excepto los militantes que son minoría. Si Copenhague ha sido un fracaso a pesar de la urgencia que había en variar las políticas, ¿cómo van a pedir cambios de hábitos a los ciudadanos? Si pretendemos que la micro economía funcione también hay que dar ejemplo desde lo macro. Es más, los políticos mandan mensajes absolutamente contradictorios. Para salvar la crisis, dicen siempre que pueden, hay que consumir. O sea que sí hay que cambiar la producción. Si variar el consumo es harto difícil, mucho más es construir una nueva sociedad basada en otro sistema productivo. Precisamente porque median intereses egoístas de los grandes grupos económicos multinacionales que rigen la política real de los estados. Algunas multinacionales facturan más que el PIB de algunos países. Sólo podremos hacer frente a estos colosos si nos damos cuenta que hay que movilizarse, salir a la calle para poner fin a la más cruel de todas las guerras.• ¿ Concreta algunas propuestas mas y dinos si podemos ser optimistas de cara al futuro?.Repartir el trabajo para evitar, además de los beneficios comentados, una sociedad dual con la mitad de los ciudadanos en permanente situación de trabajo precario o en paro. Modificar los sistemas de transportes, que eliminen grandes trayectos innecesarios, tanto de personas como de mercancías. Favorecer la relocalización de la producción de bienes agrarios, industriales y de servicios. Impulsar una publicidad que se limite a la información de los productos y no a la incitación permanente. Limitarse a las energías naturales, especialmente la solar… en fin, los resultados serían unos sistemas de vida bien diferentes a los que ahora conocemos. Pero hay que confiar porque también se superaron sistemas tan arraigados en su día como el esclavismo, el feudalismo, el mercantilismo… Nadie querría ir para atrás. Hay que mirar el futuro y, si logramos dar una buena respuesta a esta crisis, seguro que a las futuras generaciones les espera un porvenir mucho mejor que nuestro presente.• Poca gente sabe que eres de los pocos o el único que ha ganado una sentencia por tus demandas sobre la Objeción fiscal, ¿Qué te supuso y qué piensas hoy?Que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya dictaminara por primera vez una sentencia quitándome la culpabilidad y eximiéndome de pagar las multas por mi objeción a que mi dinero vaya al ejército, es un pequeño paso que debería animar a muchos, pero la Objeción fiscal es algo político; porque la ética no puede ceñirse a la casuística y encerrarla en mi pequeño mundo. Desde luego que no quiero que el gobierno español siga destinando estas cifras inmorales en sus presupuestos para favorecer el crecimiento armamentístico, pero claro está que no lograremos avances significativos sin una movida muy fuerte de la ciudadanía.Nuestro agradecimiento por compartir su sabiduría y terminamos con una última reflexión. Joan nos confesó que él quisiera ser como el buen samaritano que presta auxilio al desvalido, al extranjero, al sin papeles, o a los pequeños de este mundo, sin olvidar a los que sólo tienen fortunas materiales y sufren la miseria espiritual o la tiranía de la egolatría, que son –

domingo, 15 de enero de 2012

HACIA UNA ECONOMIA VERDE.



Preámbulo




Cuando se cumplen casi 20 anos desde la ultima Cumbre de la Tierra, los paises se encuentran de nuevo rumbo a Rio, aunque el mundo ha cambiado mucho desde 1992.
En aquel entonces, apenas se vislumbraban algunos de los retos emergentes a lo largo del planeta, desde el cambio climatico y la desaparicion de especies, hasta la desertificacion o la degradacion de las tierras.
Actualmente, muchos de aquellos problemas aparentemente remotos son ya una realidad y plantean serios obstaculos tanto para la consecucion de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas como para la prosperidad, o incluso la supervivencia, de cerca de siete mil millones de personas − que seran nueve mil millones en 2050.
Rio 1992 no defraudo al mundo, ni mucho menos. Aporto una vision e importantes piezas del mecanismo multilateral necesario para crear un futuro sostenible.
No obstante, esto solo sera posible si los pilares ambiental y social del desarrollo sostenible reciben el mismo trato que el economico; si los motores de la sostenibilidad, a menudo invisibles, desde los bosques hasta las fuentes de agua dulce, tienen el mismo peso, si no mayor, en la planificacion economica y del desarrollo.
Hacia una economía verde es una de las principales aportaciones del PNUMA al proceso Rio+20 y al objetivo general de luchar contra la pobreza y promover un siglo XXI sostenible.
El informe presenta argumentos convincentes, desde una perspectiva economica y social, para invertir el dos por ciento del PIB mundial en enverdecer diez sectores fundamentales de la economia con el fin de orientar el desarrollo y los flujos de capital publico y privado hacia actividades con bajas emisiones de carbono que sean eficientes en la utilizacion de los
recursos.
La transicion puede catalizar una actividad economica de al menos un tamano comparable al del modelo actual, pero con un menor riesgo a las crisis y a los impactos cada vez mas inherentes al modelo actual.
Las nuevas ideas son, por su propia naturaleza, perturbadoras, pero mucho menos negativas en comparacion con un mundo en el que empiezan a escasear el agua potable y las tierras fertiles, con el telon de fondo caracterizado por el cambio climatico, los fenomenos meteorologicos extremos y una creciente carestia de recursos naturales.
La economia verde no favorece a una u otra corriente politica, ya que es pertinente para todas las economias, tanto las controladas por el Estado como las de mercado. Tampoco pretende ocupar el lugar del desarrollo sostenible. Mas bien, es una forma de alcanzar dicho desarrollo a nivel nacional, regional y mundial, estando en consonancia e incluso ampliando la aplicacion del Programa 21.
La transicion a la economia verde ya esta en marcha, como se subraya en este informe asi como en una amplia serie de estudios complementarios elaborados por organismos, paises, corporaciones y organizaciones de la sociedad civil.
El objetivo ahora es aprovechar al maximo dicho impulso.
Rio+20 constituye una oportunidad real de ampliar y fortalecer los “brotes verdes”. Con ese objetivo, el presente informe no solo ofrece una hoja de ruta hacia Rio, sino mas alla de 2012, cuando una gestion aun mas inteligente del capital natural y humano del planeta determine finalmente la creacion de riqueza y el rumbo del mundo.
Achim Steiner
Director Ejecutivo del PNUMA
Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas
El texto completo en: